Las 10 creencias erróneas más difíciles de erradicar.




He aquí diez de las creencias más comunes y difíciles de desecha que se enseñan en la civilización occidental. Examine cada una de estas creencias  y observe cómo operan en su vida.
PRIMERA CREENCIA: CUANTO MÁS, MEJOR
Cuanto más mejor es una enfermedad del siglo XX que puede ocultar el sendero de su búsqueda. ¿Se ha convertido esta creencia en parte de su vida diaria?
Algunos de los indicadores de que el cuanto-más-mejor informa su vida son los siguientes: tiene que estar ocupado para sentirse satisfecho; debe ganar más dinero del que gana; ha de obtener un ascenso para demostrar su valía; necesita tener más de todo. Para cambiar esto, usted ha de descubrir y convencerse de que apenas sí necesita cosas para ser libre. Éste es el primer paso para abandonar esta espiral.
Cuanto-más-mejor le mantiene a uno anclado en el ámbito de lo físico. Con lo que el yo espiritual no tiene cabida en nuestra vida diaria. La energía interna está concentrada en la acumulación, las adquisiciones, las recompensas, los trofeos, la aprobación y el dinero.
Nos enseñan este juego en una etapa temprana de la vida. Ya en el colegio, buscamos conseguir notas más altas, diplomas adicionales, re-conocimientos.... No hay paz en esta espiral.
SEGUNDA CREENCIA: LO EXTERNO TIENE LA CULPA DE MIS CONDICIONES DE VIDA
Si le han educado en la culpa, tendrá la costumbre de echarle mano a esta excusa siempre que desee explicar por qué algo de su vida no funciona.
Usted puede, por ejemplo, culpar de la falta de prosperidad a muchos factores externos: su cultura, la bolsa, los políticos, sus padres, la fortuna, la codicia de otros. De la enfermedad puede culpar a la herencia, la estación del año, la mala suerte, el entorno. De sus relaciones fracasadas puede culpar a sus parejas, su incapacidad para amarle, su crianza, sus padres. De su personalidad puede culpar a sus padres, sus genes, su infancia, sus hermanos, su nacimiento. Su apariencia puede ser culpa de la genética, de los fabricantes de alimentos, de los publicistas, del entorno. Es una lista interminable.
La alternativa a buscar culpables es la propia responsabilidad: hay que enfrentarse a la vida desde el propio yo. Puede que no le hayan educado para asumir la responsabilidad de los acontecimientos de su vida. Pero si no está dispuesto a interrumpir el juego de ir repartiendo las culpas, estará incapacitado para iniciar su búsqueda espiritual.
Cuando usted culpa a algo externo por las circunstancias que atraviesa, le entrega el control de su vida a ese fenómeno externo. La llave está siempre dentro. Resulta imposible perder en el exterior de sí mismo la llave que conduce a su propio ser cuando está en el camino de la búsqueda sagrada. Cuando deje de culpar a otros y bus-que la llave dentro de usted, siempre encontrará lo que necesite.
TERCERA  CREENCIA: EL IDEALISMO NO PUEDE COEXISTIR CON EL REALISMO
•No seas tan soñador, se realista.» «Olvídate de tus visiones interiores, mira lo que está pasando a tu alrededor. Eso es real.»
Descartar esa vieja creencia respecto de la realidad puede ser una Importante tarea en la búsqueda espiritual. ¿Está dispuesto a considerar su  visión de la realidad? Tal vez la declaración de William Blake le inspirarà:
Si las puertas de la percepción estuviesen límpidas, todo aparecería tal y como es... infinito.
¿Puede  imaginar su realidad de esa manera? ¿Infinita? Cuando su percepciòn se amplía, nada es real y nada es imaginario. Todo cuanto hay es percepción. Cuando cultive esta conciencia, su realidad ya no estarà definida  por el mundo físico.
CUARTA CREENCIA: HAY UNA SOLA EXISTENCIA Y ES FÍSICA
De niño, usted era consciente de un segundo aspecto de su ser…. el cuerpo etéreo.
A medida que creció, aprendió a descartar este segundo yo y a creer sólo en el yo físico. El segundo yo, su doble, es un cuerpo de energía que coexiste con su cuerpo físico. Este cuerpo de energía no es ni visible ni discernible con los sentidos ordinarios. No obstante, coexiste con su cuerpo físico en todo momento.
Usted ha perdido contacto con este cuerpo etéreo de energía. Eso no significa que no se encuentre a su disposición. Su cuerpo físico es ese que ha llegado a creer que es quien usted es. Sin embargo, este cuerpo en sí y por sí mismo es neutral. Su cuerpo no puede procurarle ni paz ni agitación.
Por sí mismo, su cuerpo no tiene propósito alguno. Deriva su propósito del ser invisible que es usted. Pensar en su cuerpo como su realidad supone una percepción errónea del ego. Su cuerpo es, con más exactitud, el hogar escogido por usted para este viaje por la Tierra.
Resulta casi imposible establecer contacto con su yo espiritual cuando sólo se cree en el yo falso y en el mundo material. De alguna forma, en su interior, usted es consciente de que todo el mundo material es energía. Esta energía parece sólida si se la mira bien.
Una mirada al mundo físico desde más cerca revela una danza de partículas. Una mirada más cercana a esas partículas revela que están implicadas en otra danza más diminuta de más partículas en el vacío, ad infinitum, hasta que sólo hay energía y ninguna partícula. Esta es nuestra realidad. Pero nos han persuadido de que lo que vemos con las limitaciones de nuestros ojos es la única realidad que hay. Su cuerpo forma parte de ese sistema de percepción que le han hecho aceptar.
Su tarea consiste en disolver la barrera que separa estos dos aspectos de su ser. Cuando hace esto, usted alcanza lo inimaginable.
QUINTA CREENCIA: SOMOS INDEPENDIENTES Y DISTINTOS DE TODOS LOS DEMÁS
Nuestra educación fomenta la creencia en las experiencias sensoriales. Dichas experiencias parecen decirnos que somos independientes, únicos, especiales, y estamos desconectados los unos de los otros. Muy pocos de nosotros aprendemos que existe alguna clase de unidad. La verdad es que todo se halla conectado.
Estamos interconectados porque provenimos del mismo lugar. Su cuerpo existe en la época moderna, pero sus componentes son muy antiguos. .. Todo ser humano proviene del mismo origen que cada una de las galaxias y cada una de las estrellas. Todos somos uno. Estamos a horcajadas del tiempo desde su principio hasta el día presente.
SEXTA CREENCIA: HAY UN «NOSOTROS» FRENTE A UN «ELLOS»
Esta opinión está relacionada con la anterior. Cuando uno sabe que está conectado con los demás no hay ningún «ellos». Sin embargo, hemos sido conformados por una civilización «basada en ese principio». Algunas de las pautas distintivas de este modo de vida son las siguientes:
•      «Nosotros» es la familia. Todos los ajenos a la familia son «ellos».
Identifiquese con el clan y sabrá dónde está su lugar. Cuando esto no funciona, entonces:
•      «Nosotros» son algunos de los miembros de la familia. Algunos familiares son sometidos al ostracismo por parte del grupo. Entonces son una parte de «ellos». O:
•      A veces, «nosotros» sólo son sus familiares inmediatos. Usted mismo,bsu cónyuge e hijos. Pero cuando los hijos desarrollan valores e ideas diferentes, entonces:
•      «Nosotros» son usted y su cónyuge. Todos los demás son «ellos». Pero ahora empieza a advertir que su cónyuge es diferente, así que:
•      «Nosotros» son usted y su nuevo cónyuge y tal vez los nuevos hijos. El antiguo cónyuge pasa a ser «ellos». Pero ahora advierte que su nueva familia es difícil, así que:
• «Nosotros» son los compañeros de trabajo. Todos los demás son «ellos». Pero pronto comienza a darse cuenta de que hay muchos en su profesión que quieren su empleo y compiten por él, así que cambia a...
Cuando perdemos nuestro sentido del «nosotros frente a ellos», y sabemos que todos somos «nosotros», mantenemos una relación de ganancia mutua.
SÉPTIMA CREENCIA: DEBE HACERSE CASO OMISO DE LOS PEQUEÑOS TIRANOS
Le han enseñado a creer que en el mundo hay alguna gente negativa de la que es mejor hacer caso omiso. Yo le sugiero lo contrario.
Cualquiera que entre en su vida, en calidad de lo que sea, es valioso. Los pequeños tiranos de su vida son criaturas tan divinas como quienes le proporcionan aliento y apoyo. Todo el curso de las cosas fluye para enseñarnos fe». Todo el curso. Esto significa todo lo que encuentre en su camino.
Es verdad que los caminos de Dios son inescrutables. Lo que juzga-mos como desafortunado y negativo puede enseñarnos las más grandes lecciones.
El tirano que hay en su vida y que le despierta sentimientos de miedo y pánico, podría no ser más que Dios disfrazado que le enseña a confiar en su propio juicio y aprender del comportamiento del peque¬ño déspota. El ladrón que le engaña para robarle el dinero podría supo¬ner una lección divina que le enseña a desprenderse de las cosas y no apegarse a ellas. El traficante de drogas podría estar enseñándole las realidades de la adicción y de la vida sin sentido para que abandone ese confiar en las sustancias externas para tener momentos de euforia o éxtasis.
Todas las personas, y quiero decir todas, están en su vida para enseñarle valiosas lecciones. No haga caso omiso de esas lecciones. Capte el mensaje y bendígales, y continúe su camino.
OCTAVA CREENCIA: LAS METAS SON ESENCIALES PARA EL ÉXITO
Son muchísimos los aforismos que guían nuestras vidas. Uno de los más erróneos es el de que tenemos que saber hacia dónde vamos para poder llegar. Nada podría estar más lejos de la verdad del éxito.
Vivir una existencia espiritual no significa ponerse metas y seguirlas. El camino de la búsqueda sagrada no va por ahí.
Como criatura divina usted siempre está acompañado por un guía que le ama. Con esta conciencia, no se perderá de vista a sí mismo ni se convertirá en un vagabundo que mendigue por su comida si ése no es el camino de su búsqueda sagrada. Conocerá su propósito, lo perseguirá con ahínco, y confiará en el universo para que se haga cargo de los detalles.
Tener metas es una manera de abandonar el ahora en favor de un plan para un futuro inmediato. La ausencia de un montón de metas concretas le ayuda a cultivar la conciencia de que no está solo en este viaje. Uno comienza a confiar en la guía divina para que le ayude en el momento presente. Llega a saber que el universo se hará cargo de los detalles si uno se entrega y se deja ir un poco..
NOVENA CREENCIA: SIEMPRE TIENE QUE HACERLO LO MEJOR QUE PUEDA
A lo largo de nuestras vidas oímos: «No te preocupes por lo bien que lo hagas, siempre que lo hagas lo mejor que puedas». Examine esta idea, y puede que saque una conclusión diferente.
La verdad es que no tiene que hacerlo lo mejor que pueda. De hecho, «lo mejor que puede» es algo que nunca se suele medir, ni siquiera saber. Esta idea puede llevarle a extremos enfermizos.
Esta idea es incompatible con la superación. Significa que uno tiene que ir hasta el máximo cada vez que se hace algo.
Cuando uno se libra del dogma de tener que actuar a un determinado nivel, también se libra de la necesidad del ego de que le juzguen mejor que otro. Le irán mejor las cosas si se limita a hacer y disfrutar, y a estar dispuesto a aprender.
Hacer las cosas lo mejor que uno puede implica enormes tensiones y presiones. Uno se mide de acuerdo con un modelo que le han impuesto sus bien intencionados educadores y mentores. No hay paz en hacer las cosas lo mejor que uno puede, sólo hay lucha constante para adquirir el distintivo «del mejor».
Tener que juzgarse constantemente según las metas de logro impuestas desde el exterior es poner la vida bajo control de esos factores externos. Usted no puede conocerse a sí mismo cuando las demandas del ego son sus constantes compañeros.
Su yo espiritual sólo quiere que esté en paz, que sienta alegría interna y que tenga un propósito. Cuando uno se aplica «lo mejor que pueda» le entrega el control de su vida al ego.
El camino de la búsqueda sagrada es convertirse en una persona sensata, lo cual es diferente de luchar para hacer las cosas lo mejor que pueda.
DÉCIMA CREENCIA: LOS SUEÑOS NO SON LA REALIDAD
A la mayoría nos enseñaron a creen en dos realidades diferentes. Una es nuestra realidad divina, la otra nuestra realidad onírica.
En esta fórmula, cuando dormimos, estamos en un mundo irreal. Consideramos los sueños un ejercicio mental. Todas las cosas que creamos durante esas horas de sueño se consideran irreales. La conciencia de vigilia se considera la real, y la conciencia onírica la irreal. Le sugiero que reconsidere esa creencia.
Imagine que sus sueños son aspectos diferentes de la misma realidad, y que contienen orientaciones en su búsqueda espiritual. Comience por entender que éste es básicamente un mundo de energía, y sólo en segundo lugar un mundo de objetos materiales.
Para conocer su yo espiritual es necesario que perciba la energía. Y eso lo puede hacer en sueños. Toda su percepción cambia entonces de los objetos concretos a las formas energéticas. Cuando esto forma parte de su realidad, su estado onírico se convierte en algo que comparte con otros seres con los cuales tiene afinidad espiritual.
Llegado el momento, incluso podemos ser conscientes de que estamos soñando. Esto se denomina sueño lúcido. En el sueño lúcido uno puede controlar sus sueños y ser capaz de soñar despierto. Mediante el sueño se perciben otras dimensiones de la realidad, negadas por nuestra formación.
No estoy escribiendo sobre la interpretación de los sueños. Estoy hablando de conocer su vida onírica y ser consciente de que experimenta otras dimensiones de la realidad mientras duerme, las cuales también estarán disponibles en los momentos de vigilia.
Sus sueños son creaciones del mismo cuerpo y el mismo cerebro, como el resto de su mundo de percepciones. Todo le pertenece; cada noche no estrena un cerebro nuevo y experimenta una nueva realidad.
Todas las cosas que usted es capaz de saber y de las que es capaz de convencerse en sueños, pueden ser experimentadas en todos los momentos de su vida diurna. Todas las cosas. Sí, es una afirmación radical, pero le hará conocer el poder de su cuerpo energético.
Entra en su mundo de sueños con una completa ausencia de duda sobre lo que puede experimentar. Con esa ausencia de duda no hay ningún límite. Cuando despierta a lo que llama su conciencia de vigilia, continúa teniendo el mismo cuerpo, el mismo cerebro y los mismos sentidos, pero ha aparecido la duda.
Yo creo que los sueños no revelan cosas acerca de uno, sino que son uno mismo. Son reales y pueden resultar muy eficaces en ayudarle a conocer su yo espiritual.


TUS ZONAS SAGRADAS WAYNE W. DYER

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